#84 | diciembre de 2017
Facility Magazine #84 | Editorial | por Víctor Feingold

| La nueva sede de Mulesoft en Buenos Aires por Contract Workplaces

Mulesoft es una empresa con base en San Francisco, California, que se especializa en la integración de aplicaciones, datos y dispositivos para grandes compañías. Cuenta con más de 1.000 empleados repartidos entre sus 18 oficinas de Washington, Nueva York, Amsterdam y otras grandes ciudades del mundo, pero la mayor parte del desarrollo de sus productos se realiza en Buenos Aires. Dado que la empresa está en constante crecimiento, en 2016 decidió trasladar su sede a Puerto Madero. El proyecto -íntegramente realizado por Contract Workplaces- no solo apuntó a brindar un diseño eficiente del espacio: las nuevas oficinas, amplias y versátiles, responden acertadamente a las demandas de una empresa en continua evolución con una imagen de alto impacto, innovadora y joven.
El principal desafío del proyecto consistió en brindarle riqueza espacial a un programa de requerimientos muy simple, evitando que se tornara repetitivo. El resultado fue un espacio colaborativo, versátil y flexible que responde acertadamente a las demandas de una empresa en constante crecimiento.
   

| La oficina resiliente |  por FM
En un mundo donde la única constante es el cambio, la capacidad de las empresas para responder rápida y eficazmente a fuerzas o eventos imprevisibles ya no parece ser opcional: es una necesidad básica. Y para lograrlo, las organizaciones no solo deben ser ágiles sino también altamente resilientes. La capacidad para recuperarse de un cambio o para hacer frente a la adversidad sin perder la funcionalidad y la identidad dependerá de la adecuada combinación de múltiples factores, ninguno de los cuales generará resiliencia por sí mismo. La oficina resiliente prosperará gracias a una fuerza de trabajo comprometida y capacitada para afrontar los cambios.


| Neuroarquitectura |  por FM
¿Puede un edificio hecho de materia inerte hacernos sentir angustiados o felices, aburridos o estimulados, comprometidos o indiferentes? Fred Gage parece haber hallado una respuesta: al diseñar los edificios que habitamos, el entorno construido cambia nuestra conducta y modifica nuestro cerebro. Esto explica la íntima relación que guardan la Arquitectura y las Neurociencias, y su enorme sinergia a la hora de diseñar espacios que ayuden a mejorar la experiencia de las personas que viven, aprenden y trabajan en ellos. Comprender cómo funciona el cerebro humano nos permitirá incluir estrategias de diseño que van más allá de la necesidad de funcionalidad, confort y rentabilidad.

| La tecnología del bienestar |  por FM
Con el acelerado avance de la tecnología y el surgimiento de sensores cada vez más discretos y ubicuos, hoy resulta posible no solo controlar las condiciones ambientales del espacio de trabajo sino también conocer los parámetros fisiológicos y el movimiento de las personas en tiempo real. Esta información se puede utilizar para adaptar la configuración del equipamiento, regular los sistemas ambientales y hasta para hacer recomendaciones personalizadas a través de la computadora, tablet o smartphone. De esta forma, la tecnología se pone al servicio de las necesidades de los empleados ayudándolos a experimentar mayor bienestar y efectividad en el trabajo.

| La organización ética |  por FM
En esta era de redes sociales, la privacidad se encuentra en franco declive y la transparencia se ha convertido en la virtud más apreciada. Dentro del ámbito corporativo, la transparencia genera confianza, la confianza produce un mayor compromiso de los empleados y, cerrando el círculo virtuoso, las empresas obtienen mayor productividad y mejor reputación en el mercado. El diseño del espacio de trabajo también tiene la capacidad de influir en el comportamiento ético de los empleados. La implementación de las estrategias apropiadas no solo aumenta la motivación y la lealtad de los trabajadores; también ayuda a alinearlos con los valores y la ética corporativos.